Retomamos las Cronicas!


Eran las nueve menos cuarto de la mañana y la tensión en el aire ya se notaba; euforia, nervios, ansias, emoción... Eso era todo lo que el Cadete A femenino era capaz de sentir. Nada más importaba. Daban igual la hora, el sueño, el contrincante, que fuera domingo... Todo eso era insignificante, porque nada más poner un pie en la pista, los pensamientos y las preocupaciones se quedaron en el olvido. Todo eso que les atormentaba a nuestras jugadoras, se esfumó por arte de magia, eso era lo que el voleibol les hacía sentir.


El reloj marcó las nueve y media, y tras un calentamiento breve, el partido comenzó. Los bulldogs era un equipo fuerte, sí, era uno de los equipos con los que nuestras chicas se lo tenían que currar más si querían llegar a la cima del podium. Pero eso no importaba, porque ellas estaban dispuestas a hacerlo todo por ascender, todo por ganar.


Inesperadamente ganaron el primer set por tan solo 3 puntos, y lo que en un principio había sido miedo, se había convertido en emoción, emoción por jugar, y ganas de luchar por la victoria. El segundo set lo tuvieron un poco más difícil, y por desgracia lo perdieron. No se sabe si fueron las ganas pérdidas entre la red y el balón, o que simplemente no eran lo suficientemente buenas. Pero eso, eso no era cierto, eran más que capaces de ganar el partido, y ellas lo sabían, sabían que el partido no era fácil, pero que con un poco de intensidad y ganas de jugar, se podría ganar perfectamente.


Sólo necesitaban un pequeño empujoncito. Ese que llegó un poco más tarde cuando las gradas se fueron llenando poco a poco, se llenaron por completo de afición, de auténtico espíritu torresano. Eso era lo que necesitaban nuestras chicas, necesitaban ver que su pueblo les apoyaba, ver que estaban allí animando hasta el fin, ver que creían en ellas. Sólo eso, nada más.


El tercer set fue un poco más largo de lo esperado, y las cosas estuvieron un poco más reñidas; los Bulldogs no se dejaban ganar tan fácilmente, y Torrelodones, Torrelodones estaba dándolo todo. Tanto que 48 puntos después lograron celebrar victoria y llevarse otro set a casa. Por fin las cosas estaban yendo bien, por fin se estaba viendo todo el esfuerzo. Por fin era su momento. Pero la sonrisa no tardó en borrarse de sus caras. Perdieron el cuarto set por casi 10 puntos de diferencia. Habían entrado al campo suponiendo que ya estaba todo hecho, suponiendo que ya tenían la victoria garantizada. Pero lo que no sabían, era que la peor parte estaba por comenzar...


Con las piernas temblando cual gelatina, y un silencio inusual recorriendo las gradas, nuestro equipo se reunió en el banquillo, cruzaron miradas por última vez, y esperaron inquietas a que su entrenadora les indicase la rotación que usarían, la rotación que lo definiría todo. Unas tenían miedo, otras estaban convencidas de que se irían a casa con un partido ganado en el bolsillo, y las que faltaban animaban a su equipo con el fin de esconder ese miedo que les recorría de pies a cabeza.


El árbitro pitó y nuestras jugadoras entraron al campo. Entraron a la fase final, cruzaron la puerta del destino. Torrelodones comenzaba sacando, y los Bulldogs esperaban impacientes aquella bola que lo definiría todo. Acabó siendo un set un tanto extraño, lleno de idas y venidas por parte de ambos equipos. Un set donde la victoria no sé media en puntos metidos, sino en fallos no cometidos.


Los nervios se apoderaron de nuestro Torre, y por mucho que lo intentasen, el destino no quiso darles la victoria y el partido finalizó con un 15 a 10 en el marcador para los Bulldogs. Sabían que este podría haber sido su momento, lo sabían perfectamente, pero la vida no quiso que fuera así.


Alguna se fue a casa con la tranquilidad y el alivio de por lo menos, haber jugado bien; a una pequeña parte le dió igual, y a otras, a otras les dolió como una puñalada en el pecho, el saber que lo habían dado todo y no había servido de nada, les quemaba por dentro...


Carlota Jugadora del Cadete A

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